Colombia: un semestre de bruscos giros a la reedición extrema del pasado

Decíamos a inicios del año anterior que “Colombia entra a vivir una situación particular, ya no tanto por los procesos internos sino principalmente externos, en el marco del nuevo gobierno de EEUU encabezado por Trump quien empezó a replantear sus relaciones con América Latina”. Pues en este semestre se ha confirmado dicha tendencia con dos hechos relevantes que van a determinar el contexto regional y del país para los próximos años, uno al comienzo y otro al final, pero que tienen un hilo conductor común: la expansión de la ultraderecha en el mundo, con claras tendencias fascistas y bajo la égida del imperio Trump. Hablamos del secuestro del presidente de Venezuela en un acto de invasión militar realizado el 3 de enero; y, en junio, las reñidas y cuestionadas elecciones[1] que le dan la presidencia a un candidato muy afín a esa estrategia, más por conveniencia que por convicción[2].

Así que los interrogantes sobre la agenda política del nuevo gobierno, quien mostró en la campaña la carencia de un proyecto propio de país[3], sólo tienen respuesta a través de las disposiciones que va dictando el gobierno del norte. Las más relevantes son: la reedición de la Doctrina Monroe para las actuales disputas geopolíticas con énfasis en la hegemonía hemisférica[4]; una nueva Estrategia de Seguridad Nacional, donde plantea que “la paz se logra con base en la fuerza” y que para tal fin dispone del “ejército más letal del mundo”[5]; la creación del Escudo de las Américas, como el cartel de gobiernos de este continente alineados a esos planes[6]; el negacionismo de la crisis climática que, en consecuencia, da vía libre a la explotación intensiva de los recursos naturales; la reafirmación de la política de guerra contra las drogas, una justificación para las intervenciones militares; el desconocimiento del sistema del derecho internacional de las naciones y los pueblos, la impunidad de sus crímenes; la desregulación total de la economía como planteamiento del llamado “capitalismo libertario”: el absolutismo del mercado; y la iniciativa reciente de crear una coalición internacional contra el terrorismo de la extrema izquierda[7], concepto que adquiere una peligrosa amplitud en el informe del Departamento de Estado sobre Cuba[8].

Todo indica que empezaremos a revivir políticas que ya fueron aplicadas en Colombia, pero en grados más extremos, porque en fin de lo que se trata es de radicalizar el modelo neoliberal. Políticas en las que de una u otra forma los gobiernos de EEUU tuvieron metidas sus manos, aunque entonces lo hacían de manera encubierta (softpower) y ahora todo lo contrario (hardpower). Nos referimos a: la Doctrina del “enemigo interno” como amenaza global, que implica la criminalización de un amplio espectro de las ideas que señalan como “izquierda”; un Plan Colombia sin programas sociales con un alto componente militar y posible presencia territorial del Comando Sur[9]; una democracia y una justicia intervenidas, con decisiones directas de la administración Trump; una locomotora minero energética[10], ahora sin frenos sociales ni ambientales; otra versión de “hacer trizas la paz”; y de nuevo una contra reforma agraria.

Sin embargo, es preciso señalar algunas contradicciones entre los bloques de poder que se disputan el nuevo orden mundial, que permitirían mantener la movilización social global por la preeminencia de la humanidad y la naturaleza. No es solamente el bloque que Estados Unidos se encuentra reestructurando con las características señaladas, también cuenta el de los BRICS y, recientemente, la reactivación de la Commonwealth liderada por el trío Canadá, Inglaterra y Australia[11]. La Unión Europea sigue entretenida con el fantasma ruso y fraccionada en sus posturas en relación a los diferentes hechos de incidencia mundial: el genocidio en Palestina, la guerra contra Irán, las migraciones, las colonias en África y con la agenda misma de EEUU. El movimiento No King en EEUU refleja un descontento generalizado con el gobierno Trump que en muchos años no se había manifestado. En Colombia han empezado a evidenciarse fracturas en el bloque de poder en relación al nuevo gobierno; además, sectores académicos y de opinión que estaban distantes del gobierno del cambio, empiezan a alinearse en la defensa de la democracia, la paz y el Estado Social de Derecho.

En ese contexto de reconfiguración del escenario internacional, producto de la emergencia del capital tecnológico como principal factor de acumulación de riqueza y de concentración del poder global[12], y donde el pillaje de lo público y de los recursos naturales precisa de regímenes autoritarios con perfiles fascistas, los principios y valores esenciales de las luchas por la vida que en general se colocan en disputa, son los siguientes: la soberanía y la autodeterminación, lo público y lo común, las libertades y los derechos, el ambiente y las culturas, la no violencia y la paz.

A excepción del primer elemento que al principio no se asimiló muy claramente, los demás constituyeron las motivaciones que movilizaron de manera espontánea y muy creativa a las 13 millones de personas -mal contadas- que optaron por la continuidad del proceso de cambio en el gobierno, en oposición a la reinstauración de un modelo dependiente, guerrerista, supremacista, antidemocrático, extractivista, ecocida y homogenizador. Un acumulado de conciencia dinamizado por un amplio y diverso tejido social con una apuesta política expresada más en lo simbólico y lo artístico que en el discurso; una disputa por la narrativa compitiendo con la megatecnología que invadió incesantemente las mentes de la población; en fin, una resistencia cultural. Tener una lectura muy acertada de esos múltiples pensamientos y sentires en cada sector social, en cada territorio, así como de sus conectores comunes, será la garantía para sobrellevar el proceso de cambio en tiempos adversos como los de ahora.

Cuál va a ser el comportamiento de los grupos armados ilegales en las actuales circunstancias, aún no es claro. En las elecciones no se conocieron denuncias sobre presiones a las comunidades, por uno u otro candidato; por decisión propia o por los compromisos asumidos en este sentido como uno de los puntos que condicionaban los diálogos, no hay hechos notables que indiquen alguna tendencia. Durante el semestre las acciones de mayor gravedad fueron: el atentado por parte de una estructura del EMC[13] en la ruta del suroccidente denominada La Panamericana, a nivel del departamento del Cauca, en la que murieron 26 personas quienes se transportaban en un bus; en el Catatumbo, donde el Frente 33 mantuvo hostigamientos con drones sobre varias poblaciones durante todo el semestre; y, hacia finales, la emboscada del ELN a un vehículo de la Unidad Nacional de Protección, en la que murieron todos su seis ocupantes, entre ellos un líder juvenil de la región. Otro hecho de alto impacto fue el enfrentamiento entre los grupos de las disidencias en el Guaviare, donde murieron 48 combatientes, varios menores de edad.

Falta hacer un balance más riguroso del proceso de Paz Total, desde la caracterización general del conflicto armado que lleva a consideraciones sobre la tipificación política de los irregulares y a la disyuntiva de seguridad o paz. Señalar que no hubo una lectura objetiva de las condiciones en que se impulsaría un nuevo proceso de paz, con una reconfiguración del conflicto marcado por la lógica de expansión en que se encontraban estos grupos en la intención de ocupar los espacios dejados por las extintas FARC. Y se comprendió muy tardíamente el peso de la dinámica territorial del conflicto que dejaba en ascuas pretensiones de centralización de los diálogos.

No existe todavía un estudio sobre la aplicación específica de la política de paz en los territorios rurales y urbanos donde se puedan identificar aciertos y errores que sustenten una propuesta coherente para los nuevos contextos. Las comunidades manifiestan una disminución de la violencia en regiones y ciudades donde algunos de los procesos de diálogo lograron estabilizarse; allí se observan además transformaciones en la vida económica del campesinado. Son zonas rurales, especialmente, en donde no se manifestaban disputas violentas entre grupos irregulares por cuanto solamente hacía presencia uno de ellos. Lo que sí puede decirse, de manera general, es que la principal debilidad de estos escenarios de diálogos estuvo en la poca participación organizada y autónoma de las poblaciones[14], lo que deja muy frágil la sostenibilidad de los procesos de paz y de los planes de transformación de los territorios.

Sin embargo, en cifras nacionales las agresiones a los liderazgos sociales y de derechos humanos se mantienen en altos niveles[15]. A las múltiples afectaciones a la vida de las comunidades producidas por el conflicto armado interno, ahora hay que sumarle entonces las que se derivarán de las intervenciones directas del gobierno de EEUU en la región[16] y en Colombia particularmente, lo que va a exacerbar las violencias en en todos escenarios en donde se manifiestan. Una condición de violaciones de derechos humanos a gran escala que en ese mismo nivel se va quedando sin instancias internacionales a las cuales apelar.

El segundo semestre estará marcado por las definiciones más transcendentales del nuevo gobierno dirigidas a mostrar cumplimiento con los planes Trump-Netanyahu en clave de las promesas de campaña, especialmente en lo relacionado con: (1) la seguridad, utilizada como excusa para “hacer trizas la paz” y militarizar los territorios[17]; (2) la reducción del Estado en lo social y los derechos, aludiendo el déficit fiscal y la corrupción, lo que en verdad hace parte de la cartilla de la desregulación; (3) la promulgación de un número exorbitante de decretos presidenciales para mostrar efectividad de los anuncios de campaña; (4) la persecución institucional y social contra la “izquierda”, quiere decir, a la diversidad de organizaciones sociales, sus liderazgos regionales y nacionales[18].

Se empezarán a activar sin ley proyectos mineros y petroleros, puestos en pausa en el gobierno del cambio para proteger ecosistemas estratégicos y avanzar en la descarbonización de la economía; e inclusive se le abrirá el paso al fracking. La desregulación ambiental va a constituir un retroceso en compromisos sobre crisis climática y biodiversidad[19]. El retorno de la política de guerra contra las drogas implicará la aspersión aérea con glifosato, operativos de erradicación forzada y la criminalización del campesinado. Y se dará inicio a una contra reforma agraria jurídica y de hecho, para que terratenientes, políticos y narcos recuperen sus bienes mal habidos.

Siguiendo los pasos de Trump, es muy probable que el nuevo gobierno retire a Colombia de la CPI y del mismo Consejo de Derechos Humanos de NU, así como que limite la presencia de otros organismos, según lo ha anunciado. En la nueva alianza en torno al Escudo de las Américas, los gobiernos de la región pueden confabular para quitarle peso al Acuerdo de Escazú. Igualmente ha planteado el retiro de embajadas en algunos países como Cuba y Nicaragua, y varios del África; en contraposición, ordenará la reapertura de las relaciones con Israel.

A excepción de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra, quien le dejó ver al gobierno entrante su disposición para dialogar, ningún otro grupo armado ilegal ha hecho algún pronunciamiento sobre la nueva situación política del país. Después de las elecciones en segunda vuelta, la intensidad de los enfrentamientos se redujo considerablemente antes del 7 de agosto. En general, el comportamiento de los grupos frente al nuevo gobierno es incierto.

Ante el panorama adverso que se presenta para las diferentes organizaciones sociales y de derechos humanos, la reacción más común es la de procurar el encuentro en búsqueda de alternativas. Para el siguiente semestre se producirán en consecuencia una serie de encuentros sectoriales, regionales y nacionales con el fin de compartir valoraciones del contexto, identificar las principales amenazas para la soberanía, las libertades, los derechos y el ambiente, y acordar articulaciones en torno a una agenda común para movilizar en diferentes escenarios.

La institución en donde puede haber un margen de maniobra importante para la defensa de políticas públicas conquistadas y el impulso de otras es la del Congreso de la República, por cuanto allí es posible hacer una amplia alianza de sectores democráticos que busque ponerle freno a los abusos de poder del gobierno de la extrema derecha. Otro espacio puede ser el de las Cortes, sobre todo alrededor de Sentencias ya proferidas en reconocimiento de derechos.

 

[1] Se han presentado demandas de nulidad de la elección del señor De La Espriella basadas en el manejo del software, la no revisión de los votos en el exterior y la intervención del gobierno Trump. Se conocieron grabaciones de lo que se llamó el “hondurasgate”, que revela el plan para afectar las elecciones de varios países de Latinoamérica, entre ellos Colombia.

[2] Existen investigaciones en EEUU sobre el papel que ha jugado De La Espriella en sus relaciones con actores ligados al narcotráfico y el lavado de dólares. El caso más evidente es el de Alex Saab. https://www.nytimes.com/es/2026/07/25/espanol/colombia-abelardo-espriella-presidente-narco-saab.html

[3] El programa ofrecido por el candidato es un listado de propósitos en 3 páginas que nunca fueron explicados con suficiencia, menos cuando su discurso ha sido totalmente errático y contradictorio. En general, la derecha no planteó una política alterna coherente con las necesidades del país durante estos 4 años y, antes que deliberar, se dedicó a obstaculizar, a deslegitimar y a provocar una asfixia presupuestal, utilizando toda su influencia empresarial, estatal y mediática. Más que pasar a la oposición, en el 2022 la derecha pasó a la conspiración.

[4] «Corolario Trump» de la Doctrina Monroe: “que el pueblo estadounidense -no las naciones extranjeras ni las instituciones globalistas- siempre controlará su propio destino en nuestro hemisferio”. Trump, D. 2 de dic. 2025

[5] https://2021-2025.state.gov/translations/spanish/presentacion-de-la-estrategia-de-seguridad-nacional-del-presidente/

[6] https://www.dw.com/es/trump-lanza-el-escudo-de-las-am%C3%A9ricas/audio-76354360

[7]https://www.rtve.es/noticias/20260716/rubio-lanza-iniciativa-global-contra-punto-ciego-eeuu-terrorismo-extrema-izquierda/17159085.shtml

[8] Acusa al gobierno cubano de vincularse y respaldar a diversos movimientos de izquierda a lo largo de la historia, desde guerrillas latinoamericanas del siglo XX hasta organizaciones contemporáneas diversas. https://www.state.gov/translations/spanish/cuba-la-capital-del-comunismo-en-el-siglo-xxi

[9] “Plan Patriota: pacto EEUU-De la Espriella ¿riesgos para los derechos de los colombianos?”. Entrevista con ex-Vice Ministra de Defensa. https://youtu.be/Mc7_zueseLw?si=VVOogA1wlObQiM18

[10] Así denominó el gobierno de Santos la feria de títulos mineros y bloques petroleros en el mercado internacional “con amplias ventajas comparativas”, que tenía el propósito de “atraer inversión extranjera directa y dinamizar la economía”.

[11]Se trata de una nueva alianza geopolítica y económica llamada CANZUK, que busca una integración mucho más profunda entre Canadá, el Reino Unido y Australia. La Commonwealth tiene intereses territoriales en el Caribe y Centroamérica, donde el Imperio Trump pretende su hegemonía. Y con Canadá, EEUU ha tensionado las relaciones por sus acuerdos comerciales con China.

[12] Manifiesto Palantir y la guerra tecnológica. El poder global para el saqueo. https://www.dw.com/es/tecnofascismo-por-qu%C3%A9-causa-revuelo-el-manifiesto-de-palantir/a-76888990

[13] Se trata del Frente Jaime Martínez que tiene su área de operaciones en el municipio de Cajibío y alrededores.

[14] A excepción de algunas experiencias destacadas, como la del Catatumbo donde hubo un ejercicio participativo para la construcción de un Pacto Social para la transformación del territorio, a la par de las mesas de diálogo con los irregulares con presencia en esta región; o las experiencias urbanas de Buenaventura, Quibdó y Medellín.

[15] https://somosdefensores.org/boletin-trimesral-i-enero-marzo-2026/

[16] Ha habido operativos militares conjuntos entre EEUU y Ecuador en la frontera colombiana, a contravía de los resultados de la consulta popular convocada por el propio gobierno ecuatoriano para eliminar la prohibición constitucional de establecer bases o instalaciones militares extranjeras en el país de forma permanente, donde el NO ganó por amplio margen. Está en negociación montar una base militar en la ciudad de Manta.

[17] Reintegro de generales destituidos por violaciones de los DH y el DIH en la cúpula militar, creación de fuerzas parapoliciales, restablecimiento del ESMAD, persecución a la migración venezolana, desmonte de las mesas de diálogos, ofensiva contra grupos armados ilegales/sometimiento incondicional a la justicia,

[18] Posterior a las elecciones, en menos de un ha ocurrido el asesinato de 2 líderes del Pacto Histórico; igualmente agresiones, hostigamientos y amenazas en diferentes regiones del país

[19] https://theconversation.com/la-desregulacion-ambiental-supone-un-peligroso-retroceso-en-los-compromisos-climaticos-y-de-biodiversidad-