5to informe Gobernanza delegada y co-gobierno criminal en el Caribe, Enero – agosto de 2025
Este informe detalla un panorama crítico de gobernanza criminal y co-gobierno en el Caribe colombiano, donde el paramilitarismo ha logrado un control territorial y social profundo que desafía la institucionalidad del Estado.
1. Responsabilidad Transversal del Estado y Connivencia
El informe subraya que el dominio paramilitar no ha sido un fenómeno aislado, sino que ha contado con la participación o negligencia de diversos niveles del Estado:
- La consolidación de este dominio paramilitar desde la década de los 1990 estuvo apoyada de manera eficiente por el Estado y mandos de las Fuerzas Militares formados bajo la doctrina del «enemigo interno» y promoviendo la expansión de las llamadas «Convivir» desde mediados de esa década.
- Connivencia de la Fuerza Pública: Se documenta una «gran connivencia» en el Puerto de Cartagena y aduanas, donde funcionarios de la DIMAR, la Policía Aduanera (POLFA) y altos mandos omiten sus funciones a cambio de sobornos para permitir el tráfico de cocaína y contrabando. Incluso se reporta que las Fuerzas Militares tienen conocimiento de enfrentamientos sin actuar para disuadirlos.
- Omisión en la Guajira: Es notable el caso de alias «Nain» o «Bendito Menor» (ex jefe de las ACSN), quien realizaba caravanas armadas por centros urbanos y pasaba por retenes e instalaciones policiales sin ser capturado, mientras seguía cometiendo asesinatos.
- Las estructuras paramilitares mantienen alianzas con sectores políticos de la zona que les facilitan respaldo, presencia y permanencia, «parapolítica».
2. Paramilitarización: Clan del Golfo y ACSN (Pachencas)
El control está dividido principalmente entre dos grandes estructuras:
- Clan del Golfo (EGC): Tiene presencia en 8 de los 8 departamentos de la región. En el sur de Bolívar, controlan enclaves que producen 7,200 hectáreas de coca y zonas mineras que generan unas 100 toneladas de oro al año.
- Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN/Pachencas): Concentradas en Magdalena, Guajira y Cesar. Se dividen en tres facciones (Clan Giraldo, Clan de los Castillo y el sector de alias Camilo) y han expandido su control hacia el Atlántico y el Catatumbo.
- Subcontratación Criminal: En zonas urbanas como Barranquilla y Cartagena, actúan mediante el outsourcing de grupos locales como Los Costeños (aliados de las ACSN) y Los Pepes (aliados del Clan del Golfo).
3. Afectación a Pueblos Indígenas y Territorios
La violencia ha impactado desproporcionadamente a las comunidades étnicas, afectando su autonomía y territorios:
- Pueblo Zenú: En el Alto San Jorge (Córdoba), se reporta un «desplazamiento silencioso» tras asesinatos selectivos de esta población.
- Pueblo Wayuu: En la Guajira, los grupos armados captan a jóvenes Wayuu para sus economías ilícitas y generan desplazamientos forzados en zonas de alta relevancia cultural.
- Sitios Sagrados y Territorio: La disputa entre el EGC y las ACSN en la Sierra Nevada y la Troncal del Caribe pone en riesgo áreas de relevancia geopolítica y cultural, provocando confinamientos prolongados y desplazamientos que desarticulan el tejido social indígena.
4. Control Social y Micro-Gobernanza
El paramilitarismo impone un régimen de obediencia mediante:
- Infiltración Social: Cooptan Juntas de Acción Comunal (JAC) y asociaciones campesinas para imponer intereses económicos.
- Distribuyen útiles escolares y mercados para generar una imagen de autoridad alternativa frente a la ausencia estatal.
- Los líderes sociales son intimidados mediante el envío de fotografías que prueban que están siendo vigilados en sus propias reuniones.
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