Más de sesenta líderes y lideresas sociales, representantes de organizaciones campesinas, étnicas y de movimientos comunitarios y cooperativos, se congregaron en Bogotá para revisar los avances de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), un año después de la firma de los acuerdos de paz entre el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), hoy convertidas en partido político.

El Encuentro Nacional buscó generar un espacio participativo de organizaciones y comunidades en zonas PDET para analizar y evaluar su proceso de construcción y proyectar estrategias comunes de actuación, en lo regional y lo nacional, frente a la implementación del conjunto de los acuerdos de paz. Luis Carlos Beduschi, representante de la FAO, citando a Amartya Sen subrayó que el desarrollo debe centrarse fundamentalmente en las capacidades de los seres humanos que les permitan actuar libremente. El subdirector de CINEP, Marco Fidel Vargas, señaló que el sujeto histórico de la paz es la gente, enfatizando la participación de las comunidades en el ordenamiento territorial, y la necesidad de la mediación internacional en la implementación del acuerdo. Para concluir la apertura del evento, el profesor Darío Fajardo le planteó al auditorio: “ustedes son los constructores sociales de los territorios y lo saben gestionar, lo que ustedes hacen es el PDET”.

Posteriormente se presentó un balance general sobre el estado de los acuerdos de paz donde la Misión Internacional de la Vía Campesina en Colombia, después de recorrer varias regiones del país, advierte sobre políticas gubernamentales que van en contravía de los acuerdos, además de la poca participación en la planificación. Vía Campesina encontró también contradicciones entre los proyectos, por un lado, la agroindustria y el extractivismo y por el otro la economía campesina. En este punto, el Instituto Kroc aportó elementos claves del reciente informe en el que cuantifican los avances y los retrasos, además de indicar algunas alertas, especialmente la de la seguridad.

El encuentro se desarrolló a partir de espacios de discusión por regiones que agrupaban las zonas PDET, así: 1. Sur del Tolima, Alto Patía y Norte del Cauca. 2. Putumayo, Cuenca del Caguán y Piedemonte Caqueteño. 3. Chocó, Pacífico Medio y Frontera Nariñense. 4. Catatumbo, Sur de Bolívar, Bajo Cauca, Nordeste Antioqueño y Urabá Antioqueño. 5. Montes de María, Sierra Nevada, Perijá y Sur de Córdoba. Y 6. Arauca, Macarena y Guaviare.

El Encuentro Nacional de Organizaciones y Comunidades sobre los PDET concluyó que, si bien se silenciaron los fusiles de la guerrilla y disminuyeron los indicadores de violencia en el territorio, ha habido dificultades para el avance de los programas de desarrollo social y económico, que se desprenden de los acuerdos firmados por las partes.

Las dificultades para el suministro de información oportuna, la aplicación de un solo modelo para implementar la metodología sin tener en cuenta la diversidad de la población, el proceso sistemático de amenazas, asesinatos, detenciones arbitrarias y en general las violaciones de derechos humanos que han recaído sobre los líderes y lideresas, los obstáculos para posicionar sus planes de vida o planes alternativos y finalmente, los impedimentos para conocer los mecanismos de financiación de programas sociales y de emprendimiento, emergieron como factores que inquietan a los campesinos, pueblos étnicos, líderes sociales y comunidades en general, sobre la situación actual de implementación de los PDET.

Buena parte de las observaciones críticas correspondió a los retrasos y complejidades que se ha enfrentado en el territorio para impulsar los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, que deben ser convocados por la Agencia de Renovación del Territorio (ART).

Leonardo Salcedo, asesor de la Dirección de la ART, explicó que las herramientas jurídicas para los programas son de reciente aprobación y ello ha dificultado las operaciones, pero destacó que el gobierno dará un impulso decidido a las ejecutorias previstas en beneficio de las comunidades afectadas.

Hubo críticas al proceso de sustitución de cultivos de uso ilícito y la falta de articulación entre los programas a nivel territorial. Algunos dirigentes campesinos sostuvieron que la evaluación que deja el primer año después de la firma es que falta voluntad política en algunos sectores del gobierno para avanzar en las soluciones acordadas.

Se pidió más claridad sobre proyectos agrícolas y las normas sobre la condición de las personas que de tiempo atrás habitan en territorios que hoy son parques nacionales. Especialmente, porque tanto la ART como las comunidades reconocen que buena parte del territorio priorizado en zonas PDET se encuentra bajo normatividad ambiental que modifica y complejiza la implementación de los Programas, sin tener hasta el momento una respuesta clara de parte de las instituciones competentes.

Dirigentes comunitarios del departamento del Meta se quejaron por la falta de acción del Estado frente a las disidencias de las FARC. Líderes campesinos de Córdoba denunciaron acciones de reclutamiento de jóvenes por parte de grupos ilegales. Sandra Peña, líder de un grupo femenino de Buenos Aires cauca, dijo que, pese a lo pactado, se siguen evidenciando en esa región, condiciones de discriminación hacia las mujeres. Campesinos del Putumayo dijeron, finalmente, que los PDET no se pueden convertir en un nuevo plan de desarrollo para cada región, que no se pueda cumplir. Y delegados de Planadas, Tolima, señalaron que los ex guerrilleros deben ser autorizados a concurrir a las reuniones de las comunidades, porque al fin y al cabo van a convivir en esos territorios.

Representantes de los pueblos indígenas exigieron el cumplimiento de la consulta previa, libre e informada y un proceso metodológico que permita la armonización de los planes de vida y de salvaguarda existentes con los planes de desarrollo de las comunidades campesinas.

En general, los asistentes al encuentro exigen que los PDET se adapten a las propuestas territoriales ya existentes y manifestaron estar dispuestos a asumir el reto de apoyar la pronta ejecución de los programas, fortaleciendo la unidad de las organizaciones sociales, trabajando con y desde el territorio, y simultáneamente propiciar una mayor participación de las autoridades locales.

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El evento se realizó en la Universidad Nacional de Colombia los días 27 y 28 de noviembre de 2017. Fue convocado por la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, ANUC; Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina, ANZORC; Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria, FENSUAGRO; Organización Indígena de Colombia, ONIC; Proceso de Comunidades Negras, PCN; y Red Nacional de Agricultura Familiar, RENAF.

Contó con el apoyo de la Asociación de Trabajo Interdisciplinario, ATI; Asociación MINGA; Centro de Investigación y Educación Popular, CINEP – ENI/Colombia; Centro de Estudios para la Paz, CESPAZ; Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO/Colombia; y Red de Programas de Desarrollo y Paz, REDPRODEPAZ.