Desde el pasado 4 de mayo, los campesinos de los municipios caqueteños de   Florencia, Milán, Morelia  y Valparaíso decidieron  iniciar  una protesta pacifica en el puente de la quebrada el Cacho, buscando con esto impedir el ingreso de la maquinaria de la empresa Emerald Energy  filial en Colombia de la multinacional  China Sinochem, quienes buscan iniciar trabajos de exploración petrolera, enmarcados en el proyecto Bloque el Nogal que integra la cuenca Caguan Putumayo.

La negativa al ingreso por parte de los campesinos, quienes vienen siendo acompañados  por la Comisión por la Vida del Agua Caquetá y  la Vicaria del Sur, no es asunto de terquedad. Estas comunidades ya se han visto afectadas por empresas  como Pacific Rubiales, que el año pasado salió de la zona dejando  a su paso una gran problemática ambiental y sin dar soluciones a estas, alegando que el territorio ya se encontraba en malas condiciones.

A esto se suma la experiencia de los departamentos aledaños al Caquetá, especialmente Putumayo, quienes cada día se ven más afectados por el modelo extractivista que por demás niega el carácter de estos territorios como amazónicos, convirtiéndolos, el primero en departamento del “centro sur” y el segundo en distrito minero.

El actual proyecto que impulsa la empresa Emerald Energy cuenta con el total apoyo del gobierno nacional, demostrado en las diferentes reuniones que ha sostenido con los campesinos caqueteños donde se ha negado a tener en cuenta las propuestas de estos, pasando incluso por encima de los acuerdos sostenidos entre los campesinos y el gobierno departamental.

Para la comunidad movilizada es necesario que se reconozca las características especiales del Caquetá y se plantee una política de hidrocarburos diferencial para esta zona del país, también que se desarrolle un proceso de consulta previa, se realice un inventario de la riqueza ambiental del departamento, puntualmente las zonas integradas en el proyecto, y se respeten los acuerdos a los que se han llegado y se lleguen próximamente con la empresa y el gobierno nacional.

Incumplimiento y represión

Aunque el pasado sábado 27 de junio, hubo concertación entre los campesinos, la gobernación, procuraduría ambiental, la defensoría del pueblo, la cámara de comercio y la Diócesis de Florencia con el gobierno departamental, y se pactó se aplazaría la entrada de la empresa hasta los resultados de una reunión que se llevara a cabo en la ciudad de Bogotá, el día de mañana 2 de julio, con el gobierno nacional, esto no se cumplió.

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