El nuevo Catatumbo esta dispuesto a reanudar la marcha abriendo puertas, las de su propio futuro, las de la construcción auténtica de la vida, y con la esperanza hecha comunidad gobernando sus asuntos.

Atendiendo ese querer, esta publicación propone rescatar el necio espíritu de las víctimas del paramilitarismo, quienes buscan superar ese mundo de sombras y olvidos, en el que el terror y las mentiras se aliaron para instalar el miedo, la culpa y la resignación. Allí, en el Bajo Catatumbo, las comunidades de Tibú y El Tarra, especialmente, claman en silencio oportunidades de desagravio moral, que les restituyan su dignidad y la voluntad colectiva de poder vivir en paz; de abrirle puertas a la certidumbre para reconstruir su integración y su destino.

En esa perspectiva, planteamos con estas comunidades un proceso de recuperación de la memoria histórica, que permitiera visualizar para sí mismos las sinrazones que urdieron la estrategia de pavor impuesta y produjera la emergencia de las rabias y el dolor, ahogados en las penas, y el absoluto escepticismo. Así nos pusimos a hacer memoria:

Hacer memoria, recordar,… Recordar lo que el terror, el engaño y la manipulación informativa quieren que olvidemos,… Sentirnos protagonistas de este territorio que hemos forjado puño a puño y no pecadores ni delincuentes, como rotulan, como justifican,… Reivindicar lo que somos a contrapelo de los señalamientos, de las culpaciones,… Desenmascarar a los asesinos de nuestros vecinos, de nuestras familias, de nuestros sueños,… A quienes planearon, a quienes encubrieron, a quienes ejecutaron, a quienes callaron,… Hacer memoria, recordar que nuestro futuro depende de nuestra voluntad organizada en la verdad y la justicia,… Y con los pies en la tierra, en esta tierra que nos permitió nacer, crecer, reír y hasta sudar, y a quien le entregamos en retribución nuestro cuerpo, después de vivir. Solo después de vivir.

La publicación que presentamos tiene el propósito de recuperar esa calidad humana, con capacidad de sobrevivencia y transformación, anidada en este Catatumbo Bajo mucho antes de la llegada de la codicia y el espanto, con sus máquinas de saqueo con las que han herido el suelo, la naturaleza,

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